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Liderazgo empresarial: ¿Qué habilidades tienes?

Emprendedor, ejecutivo y líder: Tres caras de tu misma moneda

A.S.

En este artículo reflexionamos sobre las tres dimensiones del directivo y la influencia de su legado.

Nos encanta emprender, sentimos inquietud por hacer cosas nuevas y mejores. Queremos ser líderes, queremos que nuestras empresas logren sus metas, pero ¿tenemos las habilidades para hacerlo? En muchas ocasiones en la voluntad de conocernos y saber nuestros límites nos preguntamos ¿Seré un emprendedor? ¿Seré un ejecutivo? ¿Seré un líder?

Organizar una empresa de negocios implica coordinar a un grupo de personas para alcanzar un objetivo de añadir valor económico satisfaciendo a unos clientes mediante la producción y entrega de unos bienes y servicios. La dirección de las personas en esta organización es una de las tareas más importantes para lograr estos objetivos, a la vez que una de las más difíciles.

Las personas somos complejas, muy complejas. Tenemos necesidades y motivaciones muy variadas que influyen de manera importante en nuestros comportamientos. Esto afecta tanto a quien ejerce de jefe como de subordinado, aunque el estilo del jefe influye fuertemente en la organización que depende de él y que construye con su trabajo. Así pues, nuestro estilo de Dirección tendrá consecuencias sobre nuestra organización, que se verán en diferentes planos, tanto para quienes trabajan en la empresa como para la propia organización:

  1. Resultado material: ¿Se genera dinero? El estilo del jefe afecta a la capacidad de generar dinero, una condición necesaria para el buen funcionamiento de la empresa de negocios y, por lo tanto, es importante. Pensemos pues en ello.
  2. Lo atrayente de la organización: ¿Se disfruta queriendo hacer las cosas bien? ¿Hay cultura de responsabilizarse de las cosas? ¿Hay cultura del logro? Este segundo nivel contribuye al primero y ayuda a las personas de la organización a sentirse más satisfechas. El estilo del jefe afecta a que la organización sea más o menos atractiva en cuanto a las tareas que desarrollan sus miembros y cómo las desarrollan.
  3. Unidad de la organización: ¿Se sienten los miembros de la organización identificados con la misma? ¿Se disfruta logrando la satisfacción del cliente?¿Son los valores fundamentales compartidos? Según cómo sean los valores de la organización, en los que por supuesto influye el jefe, serán más o menos compartidos, y por lo tanto las personas se sentirán más o menos miembros de dicha organización. Una empresa puede ganar dinero con sus ventas pero quemando clientes, cosa que puede desagradar a muchas personas que trabajan en la organización y hacer que no se sientan identificadas. La motivación en estos casos baja. Una organización unida es mucho más potente. La autenticidad del jefe afecta a la misma siendo una consecuencia de su estilo y acciones.
    Como vemos, las consecuencias del estilo son importantes a corto, medio y largo plazo. Cada Directivo tiene un estilo diferente que afecta de manera diferente a las tres dimensiones. El estilo puede trabajarse para perfeccionarse y mejorar en todas ellas.

Mi estilo es importante y ¿qué rostro directivo tengo?
Todo Directivo tiene tres caras, más o menos desarrolladas:

  • La cara estratégico-emprendedora: Consiste en saber encontrar oportunidades que permitan a la organización ser eficaz obteniendo unos buenos resultados. El emprendedor tiene habilidad e inquietud para encontrar las oportunidades y hacerlas negocio. Se mueve cuándo otros no lo hacen.  La habilidad emprendedora nos permite encontrar productos vendibles para obtener resultados produciéndolos por la organización. Es la vertiente que permite desarrollar el aspecto de resultados. El emprendedor es el que crea empresa. Es capaz de detectar oportunidades y transformarlas en empresa.
  • La cara ejecutiva
    Es la habilidad de estructurar los trabajos en la organización para producir el producto y comunicárselo a las personas para que puedan llevarlo a cabo.
    Permite conseguir que la promesa al mercado se haga realidad.
    La vertiente ejecutiva conlleva conocer a las personas de la organización para repartir las tareas de manera óptima a las capacidades y motivaciones que tienen. Es la vertiente que permite desarrollar el aspecto de lo atrayente de la organización.
    El ejecutivo resuelve los problemas que aparecen en la vida de la empresa. Destaca su capacidad de planear, presupuestar, organizar y controlar.
  • La cara del liderazgo
    El líder es capaz de generar una imagen futura de la situación de la empresa y arrastrar con él a todas las partes implicadas para hacer realidad esta visión. La organización necesita saber hacia dónde hay que ir y también necesita sentir que sus objetivos son útiles, que el fruto de su trabajo produce una utilidad a un grupo de personas (clientes, colaboradores, accionistas, proveedores, al país,..) para sentirse altamente motivada. Esta dimensión es la que produce inspiración en las personas de la organización y depende de los propios valores de la persona, de su capacidad de actuar pensando no sólo en sí mismo. El liderazgo o es auténtico o no es liderazgo. No se puede ser un líder falso, inventado sin creerse de verdad los valores y las ideas uno mismo.
    El líder de una organización tiene autoridad sobre la misma. La autoridad es la capacidad para que sus órdenes sean aceptadas sin necesidad de coacción. La autoridad se basa, pues, en la libre aceptación de las órdenes por parte de los subordinados y es la fuerza del líder. Se basa en la aceptación de que los mandatos del líder suelen ser buenos para la organización.
    La autoridad se gana con su uso correcto y con el ejemplo, a medida que se utiliza el poder formal del que se dispone.

¿Y dónde encajo yo?
Todos tenemos las diferentes caras de la moneda más o menos desarrolladas (ver cuadro). No se trata de encasillarse en una u otra categoría, sino de conocer en qué grados las tenemos. En las tres caras se puede aprender y mejorar siempre que se quiera hacerlo.
Pensar sobre las mismas nos ayudará a perfeccionarnos como Directivos y nos ayudará a mejorar nuestras organizaciones. Pensar en cómo somos y cómo queremos ser para actuar en consonancia. Nuestras acciones marcan nuestro estilo más que nuestras palabras, un estilo que se va difundiendo en la organización a través del ejemplo.
Las tres caras de esta moneda son importantes y necesarias, así que les animamos a perfeccionarlas por su bien, el de sus empresas, el de sus colaboradores y el de todos. 

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