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Los principales problemas a la hora de montar una franquicia

Expansión | 18/10/2004 | 4:27

La Asociación Española de Franquiciadores (AEF) se hizo un día la pregunta del millón ¿qué es lo que le preocupa realmente a la franquicia? Las tres primeras respuestas por orden de interés fueron el management y los recursos humanos, las formas de integración y los comités de franquiciados.

La conclusión podría haber sorprendido hace una década, cuando el negocio estaba todavía en pañales en España, pero ahora es un síntoma de su madurez. "Cuando el sistema evoluciona y el número de establecimientos es cada vez mayor la gestión es mucho más compleja", asegura Eduardo Abadía, gerente de la AEF.

Otra de las grandes inquietudes es la ubicación de los locales. Al franquiciador no le queda más remedio que adaptarse al sistema y a las tendencias. La falta de espacio obliga a las enseñas a abrir establecimientos cada vez más pequeños. "Los empresarios buscan alternativas como el cobranding (poner varios negocios de franquicia compatibles en un mismo espacio)", dice Abadía.

Si hace diez años la mayor preocupación de un franquiciado era qué negocio elegir para obtener la mayor rentabilidad, ahora uno de los conflictos más frecuentes es la localización de un buen local. Según datos de la consultora especializada Barbadillo Asociados, el 60 por ciento de los proyectos de franquicias que existen en la actualidad son viables en menos de cien metros cuadrados. Estas dimensiones se adaptan perfectamente a la estructura de los centros comerciales, que sustituyen paulatinamente a la búsqueda de calles de primera línea comercial y gran tránsito peatonal.

Precisamente otro de los conflictos tratados en el Tercer Congreso Nacional de la Franquicia, celebrado los pasados 7 y 8 de octubre, fue el de los contratos de las enseñas con los centros comerciales. En muchas grandes superficies los alquileres de los establecimientos son tan elevados que es difícil rentabilizar el negocio.

Apuesta internacional

Pese a la consolidación del sector, otro de los grandes caballos de batalla de la franquicia española continúa siendo la salida al exterior. "Sólo el siete por ciento de las marcas apuestan por el mercado internacional. Creemos que dentro de dos o tres años este porcentaje aumentará espectacularmente y el salto internacional se convertirá en una de las grandes preocupaciones del sector", explica Eduardo Abadía. La llegada de grandes multinacionales extranjeras limita cada vez más el crecimiento a las enseñas nacionales. Una de las grandes advertencias del congreso es que el negocio tiene que estar preparado para la competencia.

En cuanto a los sectores más atractivos para el inversor se encuentran las franquicias relacionadas con los servicios, pero la AEF pide cautela. "Es cierto que es el sector en el que se crece más rápidamente, pero también puede tener una vida muy efímera ya que es un negocio muy condicionado a los gustos del consumidor", advierte el responsable de la asociación. Por su parte, los negocios de restauración y moda están muy saturados, pero son los conceptos de negocio que aseguran una mayor continuidad.

Otro de los problemas que más interesan al sector es la manera de resolver los conflictos entre franquiciador y el franquiciado. La alternativa del arbitraje cobra cada vez más fuerza para solucionar estos problemas. En este sentido camina la Asociación de la Corte Española de la Franquicia.

Pero la mayor preocupación del sector continúa siendo la creación de un Registro de Franquiciadores fiable que exija a las marcas la información necesaria que certifique que cumplen todos los requisitos. Los registros que existen en cada comunidad autónoma se limitan a admitir la documentación que depositan las enseñas pero no comprueban la veracidad de los datos.

Las fuentes de financiación –los bancos se preocupan cada vez más por ofrecer productos personalizados– y la aplicación de las nuevas tecnologías completan la lista de las preocupaciones más frecuentes de la franquicia.

Además de ser dueño de su propio negocio, el franquiciado tiene la ventaja de desarrollar un concepto con éxito ya probado. Tener detrás una organización supone contar con grandes centrales de compra con precios atractivos, ambiciosos planes de márketing y el reconocimiento de una marca que en ocasiones tiene prestigio internacional. Las facilidades de financiación –los bancos valoran la seguridad de un negocio de franquicia– y la formación permanente completan el lado optimista de la franquicia.

Atentos a los inconvenientes

Montar una franquicia no es un sueño de color de rosa. En primer lugar, supone para el inversor unos costes adicionales que no tendría si apuesta por un negocio tradicional: el canon de entrada y los royalties de funcionamiento y publicidad. Si otros establecimientos franquiciados de la cadena van mal pueden afectar al funcionamiento y la buena imagen del suyo propio. Las condiciones de algunos contratos son, en ocasiones, abusivas. Es conveniente leer la letra pequeña antes de firmar.

El pasado ejercicio el sector facturó 13.900 millones de euros, un 16,8 por ciento más que el año anterior, cifra que representa aproximadamente el cinco por ciento del comercio minorista. De las 650 enseñas operativas que existe, el 81 por ciento corresponde a franquiciadores españoles. El número de establecimientos supera ya los 42.500, de los que el 22 por ciento son propios y el resto franquiciados. El sector cuenta con 186.000 profesionales.

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