Un negocio en constante cambio, innovador y con propuestas que rompen la monotonía de un mercado colapsado en los últimos tiempos, por una infatigable saturación de opciones con las que competir; desde la televisión a la carta que llega desde los EEUU hasta la venta de películas pirateadas, la descarga de archivos por Internet y las promociones de DVD’s en los periódicos. Elementos, todos ellos, que han actuado desestabilizando el sector de los videoclubs o, al menos, incitando a la agilidad de respuesta de los responsables de las cadenas del sector. Pero hablamos de un ámbito de negocio con recursos que ha aprovechado las nuevas tecnologías en su beneficio. Tal es así, que sólo el año pasado facturó 229 millones de euros. La venta ilegal de CDs, DVD’s y videojuegos en los ‘top manta’ no parecían hacerles perder el terreno, a pesar de las grandes incautaciones de material ilegal por parte de las fuerzas de seguridad. La imaginación a la hora de desarrollar sus actividades y la diversificación de sus conceptos de negocio han jugado a su favor. Para los expertos en este sector, la principal baza reside en un único aspecto: el saber aprovechar las nuevas tecnologías en beneficio de la actividad y, por consiguiente, invertir en investigación y desarrollo, dando respuesta a las necesidades del público.
Sector en apogeo
La rápida evolución del mercado ha tenido distintas atenciones para el sector. El ámbito de alquiler del vídeo ofrece unas constantes más saludables en España que en otros países de Europa. A nivel europeo y desde el año 2001 ha ido decreciendo su volumen de negocio, mientras que, en España ha seguido aumentando sus expectativas y sus cifras de negocio, siendo 2003 el año en el que volvió a reactivarse registrando un crecimiento del 6%. Este aumento se debe sobre todo a la proliferación del mercado del DVD, que transformó el sector de los alquileres de películas, videojuegos y demás. Luego vendrían los videojuegos y la diversificación con distintas líneas de negocio, iguales de atractivas, pero sobre todo que transformaron el concepto en un nuevo sistema de ocio. La posibilidad de alquilar a cualquier hora del día o la noche, con servicio en caja y a pie de calle y, además, la posibilidad de cumplimentar la sesión de cine con algunas compras de artículos para consumir sirvió para constatar el hecho de que el sector vivía un momento álgido que había que aprovechar.
Abierto 24 horas
La modernización de los videocajeros automáticos 24 horas, que aportan al sector un mayor segmento de clientes, menos costes y por ende mayores ingresos, ha supuesto toda una revolución para las más de 15 cadenas de videoclubs que existen en el mercado español. Para los responsables de estas firmas, los establecimientos de videoclubs se han convertido en dinámicos puntos de encuentro para dar rienda suelta al ocio, establecimientos donde los clientes pueden escoger el producto que desean a cualquier hora del día, con toda la comodidad e intimidad. Además, empieza a cobrar fuerza el ocio en la intimidad del hogar. La escasez de tiempo y la búsqueda de alternativas económicas y variadas son algunos de los elementos que contribuyen a potenciar el ocio en casa y, por consiguiente, la oferta que ofrecen los videoclubs. “El ocio en casa se está implantando cada vez más en los hogares españoles gracias a la masiva introducción del dvd, equipos de ‘home cinema’, televisores de plasma, igual que las consolas de videojuegos de última generación que han revolucionado totalmente el concepto que se tenía del cine en casa”, apunta Jorge Andújar, director de Marketing de Bluster Vídeo. O lo que es lo mismo: los videoclubs han estado ojo avizor, han aprovechado el momento y se han aliado con todas las herramientas de ocio tecnológicas a su alcance. ¿El resultado? Negocios especializados con una oferta que se adelanta al mercado y fideliza clientes.
Crecen los clientes
“La introducción en el mercado de este servicio de distribución ha supuesto un cambio radical en el comportamiento del cliente. Por una parte, la libertad de horarios y, por otra, la intimidad de la que disponen los clientes en la elección de productos”, afirma contundente Jesús Climent, uno de los responsables de Videomania, una enseña que ha desarrollado hasta cuatro modalidades de negocio distintas relacionadas todas ellas con los videoclubs y su distribución automática; y que van desde los ciber cafés hasta los ciber videoclubs. “Con nuestras fórmulas hemos conseguido ofrecer en cada ubicación el negocio que demanda el cliente potencial de la zona de influencia. Podemos decir que se trata de varios negocios en uno, ese es el valor añadido que ofrecemos a nuestros socios. Son negocios que operan 24 horas al día todos los días del año”, matiza Climent. |