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Grandes negocios, locales pequeños

Franquicias & Negocios

Descubre dónde invertir sin realizar un gran desembolso en el local.

El alquiler de los locales comerciales no ha dejado de aumentar en los últimos años. Este es uno de los principales frenos con los que topa el emprendedor que decide establecerse por su cuenta. ¿La alternativa? encontrar negocios para los que el establecimiento o su ubicación no supongan un problema. Te proponemos algunas ideas.

Encontrar el local. Esta es la respuesta más habitual cuando preguntas a cualquier empresario sobre qué fue lo que más le costó en el momento de poner en marcha su negocio. En el difícil contexto inmobiliario actual, encontrar el local adecuado y en el lugar idóneo es uno de los principales problemas y frenos para cualquier emprendedor.
Si hace un tiempo el panorama ya se presentaba complicado, a día de hoy no se ha encontrado ninguna panacea que haga más sencilla la situación. Sólo hay que comparar algunas cifras. Si hace tres años se hablaba de que los precios de los alquileres de los locales se habían disparado en el último lustro, hoy podemos confirmar que la tendencia se ha mantenido. 

Ubicarse en Barcelona o Madrid
En el año 2003, alquilar un local en la calle madrileña de Preciados, una de las principales arterias comerciales de la ciudad, costaba una media de 129,22 euros mensuales por metro cuadrado. En la actualidad cada metro tiene un precio medio de 200 euros. Y este es sólo un ejemplo; el metro cuadrado en otra zona céntrica de la capital española, la calle Serrano, se ha encarecido en 40,39 euros. En Barcelona la situación es similar. Si tomamos como ejemplo Portal de l‘Àngel, uno de los lugares que alberga las principales tiendas de la ciudad condal, el metro cuadrado se paga a día de hoy 68,45 euros más caro que hace tres años.

Grandes superficies
En este contexto, no es de extrañar que uno de los condicionantes más inquietantes a la hora de elegir un negocio sea el tipo de local que se necesitará para desarrollar la actividad y las características de éste. Por ejemplo, alquilar un local en una calle de primera línea comercial en Barcelona cuesta 131,25 euros por m² al mes como media; y 183,3 en Madrid. No será, por lo tanto, los mismo, gestionar un establecimiento de 50m² que otro con el doble de superficie. Al menos habrá que prever cuál será la inversión inicial que se tendrá que afrontar.
Está claro que a más metros, más tendremos que pagar. Pero no todo son inconvenientes; montar un negocio en un local grande también nos reportará ciertas ventajas y, además, hay conceptos de negocio que, de entrada, no se podrán montar en menos metros. Restauración, moda o centros de estética constituyen segmentos de mercado para los que se requieren espacios con amplias dimensiones. ¿Las ventajas? aparte de las propias de cada concepto de negocio, suelen ser actividades que, aunque requieren importantes inversiones iniciales, también ofrecen sustanciosas cifras de facturación. Además, disponer de un espacio amplio, permite repartir la superficie de forma equilibrada, otorgando a cada departamento los metros que en realidad necesita. En una tienda de 100m², por ejemplo, se podrá exponer mayor cantidad de producto que en una de 50 y, de forma muy probable, también se dispondrá de un almacén más grande en el que guardar más stock.

Segundas líneas comerciales
No resulta fácil encontrar un local de amplias dimensiones en las zonas más comerciales de las principales ciudades. Estas zonas suelen estar ocupadas por las grandes marcas y es costoso hacerse hueco en ellas. No lo es tanto, en cambio, cuando hablamos de espacios más reducidos. Alquilar un local en segundas líneas comerciales es bastante más barato, además de más sencillo, que en las de primer orden. En Barcelona la media se sitúa en 36,64 euros al mes por m² y en Madrid en 64,03 euros mensuales por m².
Los locales pequeños, además de resultar más económicos, suelen ofrecer una gestión bastante más sencilla: el stock es más fácil de controlar, se necesita menos personal y menos equipamiento, etcétera. Para algunos sectores, como las agencias de viajes o las tiendas de informática, operar en locales de pocos metros no es una novedad, ha sido siempre propio de estos segmentos, para los que basta con un local de, como media, 30m². Otros nichos de mercado han optado, ante la realidad que les plantea el mercado inmobiliario, por emplear distintas estrategias: adaptar sus conceptos a espacios más reducidos, ofrecer gestionar el negocio en córners, desarrollar actividades en las que la clave sea acudir al cliente, etcétera.


El emplazamiento adecuado
Aparte de las características del local, otra de las claves para alcanzar el éxito con un negocio es ubicarlo en el lugar idóneo, que no siempre coincide con las zonas más comerciales y, por lo tanto, más caras. Algunos conceptos de negocio, que sobre todo operan en el sector servicios, como mensajería, servicios a domicilio, etcétera, no precisan emplazamientos con abundante tránsito peatonal, lo que supone una baza a su favor.
En el momento de elegir el emplazamiento adecuado no sólo se debe tener en cuenta si se trata de una zona más o menos comercial; existen otras pautas que pueden ayudar al emprendedor en tan difícil decisión. Ver qué tipo de negocios opera en la zona y si pueden atraer al mismo segmento de público que nosotros buscamos; si existe mucha competencia directa que nos pueda perjudicar; qué tipo de personas es habitual en la zona y si se ajusta a nuestro cliente objetivo; si el lugar presenta posibilidades de desarrollo, etcétera.
Cuando se trata de marcas conocidas o de productos de primera necesidad, no es necesario situarse en zonas de primer orden comercial, ya que será el cliente quien acudirá en busca de dicha marca o de dicho producto, sin necesidad de que se lo pongamos a la vista. Para este tipo de artículos las zonas de barrio pueden ser las más adecuadas, ya que en ellas los consumidores cubren sus necesidades diarias. En estas zonas de los distintos barrios de las ciudades se encuentran los locales más económicos.

Sin local
Para algunos conceptos de negocio, ni el local, ni sus características, ni su ubicación, suponen un problema. Son actividades en las que el emprendedor es quien va en busca del cliente, ya sea para ofrecer un servicio a domicilio o para comercializar algún tipo de producto. Hablamos de servicios de limpieza, de prestaciones a empresas o a particulares, etcétera. En este sentido, cada vez son más variados los conceptos que se ofrecen en la casa del cliente, habiéndose sumado en los últimos tiempos, algunas enseñas de videoclubes, solariums, etcétera. Para este tipo de negocios no se necesita disponer de un local con muchos metros, basta con una oficina que, además, no ha de estar ubicada en una zona de mucho paso. En algunos casos concretos la oficina no es imprescindible y el empresario, sobre todo si las labores que realiza son comerciales, puede trabajar desde su propia casa.


Moda y restauración
Qué parte de los ingresos supondrá el alquiler del local y si se podrá hacer frente a él en épocas bajas, son dudas que a menudo asaltan al emprendedor que decide montar un negocio. Los sectores más perjudicados en este sentido son la moda y la restauración. Para ambos, salvo contadas excepciones, se suelen necesitar locales de más de 100m² y ubicaciones céntricas muy transitadas. No hay que olvidar que los conceptos de estos segmentos de mercado suelen ser también los que más facturan. De todos modos, el alquiler del establecimiento supondrá un coste fijo al emprendedor y tendrá que hacer frente a él sea cual sea su nivel de ventas. Si el local dispone de muchos metros y está ubicado en una zona en la que los alquileres son elevados, la situación puede complicarse en momentos de pocas ventas.

Atraer al cliente
Tan importante como dónde se ubique, son las características que presenta el establecimiento. Que resulte atractivo y que, por lo tanto, atraiga al mayor número de clientes posible, depende del aspecto que éste presente, tanto por dentro como por fuera.
La decoración de la tienda es fundamental para que la imagen corporativa de la marca quede clara y para que sea fácilmente reconocible. Además, el aspecto que se cree en el establecimiento ha de ser homogéneo en todas sus partes, no deben quedar zonas descuidadas. También merece la pena prestar atención al modo en cómo se expone el producto; que los clientes tengan acceso a todos los artículos, que su precio sea sencillo  de entender, etcétera, son aspectos básicos para que el cliente se sienta a gusto en la tienda. Y en este afán para que la clientela se sienta cómoda en el local, no se puede descuidar el ambiente que se percibe en él: los colores, la iluminación, la música ambiente, etcétera, son elementos fundamentales para que la gente pase tiempo en una tienda y para que, de este modo, exista mayor posibilidad de que acaben comprando. Por el contrario, una temperatura extrema o un hilo musical con demasiado volumen, por ejemplo, pueden acabar debilitando la intención de compra.

Cuidar algunos elementos clave del local como el escaparate, los rótulos, la fachada, etcétera, y mantenerlos actualizados, ayudan a conservar el establecimiento en óptimas condiciones, sin realizar grandes esfuerzos ni desembolsos económicos.
Por alternativas no será: elegir un concepto que no necesite local, decantarse por alguna propuesta de negocio que no requiera ubicarse en grandes espacios o primeras líneas comerciales... Basta con determinar qué actividad se busca y en qué grado nos queremos arriesgar.

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