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¿Tienes lo que hace falta?


¿Te gustaría ser tu propio jefe a través de una franquicia? Recuerda que desarrollar y gestionar tu propio negocio no va a ser cosa fácil. Un franquiciador solamente va a proporcionarte un modelo, no una garantía de éxito para el negocio.

Antes de embarcarte en una relación de franquicia debes evaluar de tus preferencias, habilidades y perspectivas futuras. Evita decepcionarte a ti mismo acerca de tus capacidades, habilidades, experiencia, preferencias, lo que te gusta y lo que no, tus fortalezas y debilidades.

¿Vas a utilizar tus aptitudes naturales?, y si no es así ¿va esto a desmoralizarte?. Asegúrate que entiendes la franquicia y todo lo que comporta, que has leído suficientemente.VENDER
Si no es el caso de un negocio detallista en donde los clientes vienen hacia ti, o tu franquicia es de esas raras excepciones en que el franquiciador toma gran parte de la labor comercial, a cambio de que el franquiciado se centre en las operaciones. Si no es así, la mayor parte de empresas presuponen que tu, el franquiciado, va a hacer la venta.
Puesto que la formación es un importante elemento en la relación de franquicias, muchas empresas ponen un innegable esfuerzo en transmitir su conocimiento de las técnicas básicas de venta, e incluso esta formación puede ser apoyada mediante la experiencia directa de vivir situaciones reales de venta junto a un franquiciado ya establecido, o desplazándose el franquiciador a tu territorio y contactando con clientes reales.

Por muy efectivo que sea un curso de ventas, es poco probable que te convierta en un vendedor efectivo, a no ser que tengas una habilidad natural para la venta, o cuando menos para comunicarte con la gente.

Incluso en el sector detallista, el marketing y las ventas son importantes. La competencia fuerza a los minoristas a promocionarse activamente en lugar de quedarse en la tienda a esperar que entren los clientes.

No te creas que puedes convertirte en un vendedor de primera si no has nacido para ello. Incluso en el caso de te pudieran convertir en un buen vendedor, no vas a tener el lujo de tener el tiempo de tu parte, especialmente si debes devolver parte del préstamo inicial al banco.

De esta manera, se tiene un franquiciado, que se financia el establecimiento, lo gestiona sin cargo, hace las ventas, proporciona a los clientes un buen servicio con gente altamente motivada, trabaja a todas horas, controla los gastos y luego te envía los pagos de royalty sobre la facturación alcanzada con sus propios esfuerzos.

Y nunca te creas, aún con toda la propaganda, que eres tu jefe al 100%. Los franquiciados son una mezcla de gerentes e inversores, una combinación de empleado y socio.
Tu "independencia" está limitada por tus obligaciones contractuales con el franquiciador, que va a presentar un acuerdo claramente favorable a sus intereses.

Y además están los recursos humanos, ¿Cuan efectivamente puedes entrevistar, seleccionar y contratar a empleados? ¿Y podrás ser un buen jefe que haga trabajar duro a tus empleados, y con la habilidad de mantenerlos motivados?. Es probable, al inicio es casi seguro, que tu tengas que ser tu propio gerente, director de ventas, de personal y posiblemente también algunos cargos más.

LA PERSEVERANCIA
La franquicia es sin lugar a dudas un trabajo duro. Dirigir cualquier negocio como trabajador-propietario te exigirá tiempo, energía e iniciativa,

Van a venir épocas malas, y a diferencia de los asalariados vas a tener que aguantar, apretar los dientes y empujar hacia delante para superar los problemas.

Básicamente lo que vas a necesitar es ese ingrediente mágico que se llama "perseverancia", que el emprendedor Roy Allen que desarrolló KFC en el mercado inglés en los 60's señala como la clave para la estabilidad en la franquicia.

Debes esperar trabajar cuando menos 6 días a la semana y hasta bastante tarde. Un asalariado puede cerrar el negocio por la tarde, y no tiene que pensar más en él hasta las 9 de la mañana del día siguiente. El propietario del negocio, en cambio, va a estar pensando en ello todo el día, asegurándose en todo momento que ha previsto todas las contingencias, y que ha agotado todas las posibilidades para incrementar la base de clientes.

Donde un empleado no va a ser demasiado cuidadoso con el despilfarro, y quizás se deje demasiadas luces encendidas, un franquiciado va a ser muy consciente de quien son las facturas, y que cualquier luz superflua se le come los beneficios.

Dennis Chaplin, FDS Consultores

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