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Lavinia lanza la franquicia del vino de 3 a 36.000 euros

Expansión | 07/05/2007 | 11:00

En 1998, dos profesionales del mundo de los negocios decidieron lanzar un nuevo concepto en el universo vinícola: una macrotienda de vinos con apariencia de boutique de lujo y la aspiración de convertirse en un rincón enológico.

Thierry Servant, hasta entonces presidente del grupo L’Oréal en España, y Pascal Chevrot –ambos de origen francés– pusieron en marcha Lavinia.
“El proyecto nació con la ambición de ser un formato replicable y de actuar como descubridores del vino y divulgadores de productos desconocidos, a través de una oferta innovadora y una amplia gama de servicios que van más allá de la venta”, explica Andrés Ardid, director general de Lavinia.

Su primera boutique vio la luz en la glamurosa calle de Ortega y Gasset, en Madrid, con 4.500 referencias de vinos (un 65% de origen español), las mismas que el local de Barcelona, inaugurado en 2001. “Desde el principio, tuvo una vocación claramente internacional”, aclara Ardid.

En 2002, Lavinia materializó su primera incursión internacional, con una tienda en el Boulevard de la Madeleine en París, con 6.000 referencias y un fuerte peso de los vinos internacionales.

Ardid señala que “las tiendas son nuestro principal escaparate, pero también trabajamos para otros mercados como la restauración”. Las boutiques, que cuentan con enólogos y sumilleres para atender al cliente, ofrecen vinos, con precios de entre 3 y 36.000 euros. Éste es el récord que ostenta el local parisino, que vendió a este precio una botella de vino de Borgoña. Con todo, Ardid insiste en que “no queremos ser identificados con una tienda superexclusiva”.

El pistoletazo definitivo de la expansión internacional de Lavinia, que tiene otro local en Ginebra (Suiza), arrancó en marzo con la apertura en Kiev (Ucrania) de la primera tienda, de 450 metros cuadrados, bajo el modelo de franquicia. “Es el formato que queremos desarrollar, aunque el establecimiento es exactamente igual a las tiendas propias”, recalca Ardid.

Ronda internacional
Con el aval de este primer local operativo, Lavinia ha iniciado un road-show internacional para difundir el concepto. El objetivo es alcanzar acuerdos de masterfranquicia por países. Por las particularidades de la distribución del vino en cada país, los distribuidores e importadores son los potenciales candidatos para los contratos de franquicia. “Nuestro interlocutor tiene que ser alguien relacionado con el mundo del vino”, recalca Ardid. Es el caso de Ucrania, se ha otorgado la masterfranquicia al tercer importador de vinos y licores del país.

El mercado asiático y los países de Europa del Este, como Polonia, son las regiones que más interesan a Lavinia, dado el atractivo que los productos de lujo (incluidos los vinos) tienen para los consumidores de mayor poder adquisitivo. “En Estados Unidos y México, el flujo de interés por este concepto se está acelerando”, reconoce Ardid.

En 2006, el Grupo Lavinia, donde Thierry Servant mantiene más del 50% del capital –a través de su hólding CPC–, facturó 35 millones de euros, un 18% más. Aunque el grueso de este crecimiento se sustenta en las tiendas, que suman entre el 80% y el 90% de las ventas, la empresa ha abierto nuevas vías de desarrollo como una oferta especializada para la hostelería (a través de un espacio gastronómico en Madrid y París), la venta por Internet o la organización de eventos.

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