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La belleza se profesionaliza

Franquicias & Negocios

Competitivo. Así se definen el futuro de los salones de belleza los expertos del sector. Los centros de peluquería y estética han pasado de ser pequeños negocios a constituirse como cadenas y a expandirse mediante franquicias. Una de las principales estrategias de las cadenas pasa por diversificar sus líneas de negocio.

En el sector de las peluquerías y los tratamientos de belleza operan alrededor de 70.000 salones, entre los que generan un volumen de negocio de aproximadamente 2.400 millones de euros. El sector ha dado un giro de 180 grados en los últimos años, dejando atrás un segmento formado por negocios familiares para dar lugar a un sector profesionalizado que ofrece auténticas oportunidades de negocio.
Las firmas de este segmento de mercado empezaron a constituirse como cadena y a desarrollarse mediante franquicias hace poco más de una década. Hasta ese momento, este sector,  que cuenta cada día con una oferta más amplia y una mayor demanda, estaba dominado por pequeños negocios. En la actualidad existen alrededor de 30 cadenas en este nicho de mercado. Las firmas en franquicia comprenden algo más de un 4% de la facturación total y entre todas las cadenas suman algo más de 1.100 establecimientos operativos, unos 300 más que el pasado año.

-Cambios sociales
Con estas cifras no es de extrañar que los salones de belleza atraigan no sólo a los profesionales del sector, sino cada vez a más inversores. La explicación hay que buscarla en las ventajas que supone apostar por uno de estos negocios.
Cuidarse está de moda. No cabe duda; cada vez son más los adeptos a seguir todo tipo de tratamientos estéticos. Cuidarse se ha transformado en una necesidad básica y los servicios estéticos para sentirse bien y mantener una posición social adecuada son cada día más habituales. En este marco social, la demanda en los salones de belleza está casi asegurada. En cuanto a la oferta, las cadenas del sector han tenido que adaptarla para lograr satisfacer a su clientela.

-Diversificación de la oferta
El cliente de un salón de belleza busca, además de una atención personalizada en la que encuentre un servicio de calidad a un precio razonable, tener el máximo número de servicios en un mismo centro. Las cadenas del sector se han adaptado a esta demanda, ofreciendo una carta de servicios extensa en la que, además de los servicios tradicionales de peluquería, se ofrecen todo tipo de trabajos propios de las cabinas de estética: tratamientos faciales y corporales, manicuras, pedicuras, depilaciones, maquillaje, bronceados, etc.; y la posibilidad de comprar complementos y productos.
El cliente pide, además, una imagen moderna con una decoración cuidada; se pide un salón con una imagen distinta en el que calidad, servicio y precio vayan de la mano.
Otra tendencia que se impone en el sector, de forma paralela a esta diversificación de las líneas de negocio, consiste en la especialización por tipología de cliente. Las firmas ajustan su oferta según al cliente objetivo al que la dirijan: dependiendo de su sexo, edad, poder adquisitivo, etc. Existen líneas de servicios específicas para el público masculino, por ejemplo, que atienden sus necesidades específicas; para la clientela más joven, que tienen en cuenta sus posibilidades económicas; etc.            

-Oportunidad de negocio
El sector se encuentra envuelto en uno de los mejores contextos para su desarrollo. Cada vez son más las personas que se preocupan por su aspecto físico y que acuden a centros especializados en belleza, estética y bienestar.
A nivel de negocio, la gestión de un salón de belleza es relativamente sencilla. Existe poco stock de producto y supone una fuente de ingresos constante y al contado. La rotación de clientes es elevada y el grado de fidelización amplio si se trabaja con profesionalidad. Es un sector muy dinámico y cada vez más competitivo; con una oferta muy amplia, cohabitan posicionamientos a distintos niveles: precio, rápido, medio, lujo, temático, etc. “Además –apunta David Revuelto, director de Expansión de la firma Rizo’s- existen dos grandes sectores, el ocupado por las marcas y el de los salones tradicionales”. Tal diversidad pone a disposición de los consumidores un amplio abanico de soluciones a sus necesidades de consumo y obliga al sector a utilizar todo tipo de estrategias para asegurar su posicionamiento y su cuota de mercado. 


-El papel de la franquicia
Vivimos un momento en el que casi todas las actividades diarias podrían identificarse con una marca, desde vestir, comer o beber, hasta conducir, o incluso dormir. En este contexto, el sector de la estética no podía tardar en incorporar esta tendencia a su forma de operar.
Además del importante cambio que supone el modo de prestar los servicios a los clientes –pasando de peluquerías en pequeños domicilios a grandes centros en los que se ofrecen servicios añadidos- los salones tradicionales han modernizado su concepto, identificando la marca con un procedimiento de trabajo, respaldo en formación y gestión, etc. Los pequeños negocios tienden a imitar el comportamiento de las cadenas, o bien se asocian o solicitan servicios de asistencia y formación.
Publicidad, formación, supervisión, gestión, compras... Son algunas de las ventajas que supone operar en franquicia en este sector. No obstante, en este segmento de mercado - que el cliente suele asociar con creatividad- es fundamental que la marca no pierda el sello de exclusividad. ¿Cómo se consigue? Según los profesionales, siendo fieles a una filosofía de trabajo y cuidando al máximo la identidad de la marca.
Por ello, muchas cadenas solicitan un perfil de franquiciado que se sienta atraído por el sector y, en algunas ocasiones, requieren que sea un profesional. En este sentido, y a medida que evoluciona el desarrollo en franquicia del sector, cada vez con más las enseñas que ofrecen sus conceptos tanto a profesionales como a inversores. La inversión media para abrir uno de estos establecimientos es de alrededor de 100.000 euros para un local de 70 metros cuadrados. Si se gestiona de forma correcta, se pueden alcanzar facturaciones atractivas: cerca de 300.000 euros como media durante el primer año de actividad, con unos beneficios medios de 80.000 euros. En 2007 se han inaugurado, entre todas las cadenas que operan en franquicia, cerca de 300 centros; y alrededor de diez han iniciado su desarrollo bajo esta fórmula comercial. Un ejemplo es Giuseppe Galli, enseña conocida a  través de sus 47 establecimientos propios.

-Las que abrieron el camino
Fueron pioneras en iniciar el desarrollo mediante franquicias en el sector. Hablamos de marcas hoy conocidas por todos, que apostaron por esta fórmula, manteniendo en todo momento su filosofía de marca.
Es el caso de Llongueras, firma que con la expectativa de convertirse en una marca de mayor proyección y ampliar sus perspectivas profesionales, inició su desarrollo en franquicias en 1986. A día de hoy cuenta con una red de más de 120 salones repartidos en 12 países. De ellos, 58 son franquiciados. Como sostienen los responsables de la firma, podrían contar con “más de 400 franquiciados” ya que reciben cientos de solicitudes, pero uno de los pilares de la firma pasa por cuidar su desarrollo al límite. En este sentido, una de las exigencias para convertirse en franquiciado de Llongueras pasa por contar con una experiencia mínima de 10 años como profesional de la peluquería.
Otro ejemplo lo constituye Cebado, firma que nació hace más de 100 años en un salón de las Ramblas de Barcelona. En la actualidad, la firma cuenta con más de 90 centros distribuidos por el territorio español, Andorra y Portugal. Además, teniendo en cuenta que en este sector es fundamental la formación, Cebado cuenta con cuatro centros formativos en Barcelona, Madrid y Murcia.

-Potencial de desarrollo
En detrimento de los conceptos tradicionales, las marcas apuestan por una oferta cada vez más amplia; y el mercado de la franquicia, tal y como sostienen los profesionales del sector, mantendrá la tendencia de crecimiento progresivo que viene experimentando en los últimos años. Y, en este contexto, los profesionales tendrán que renovarse, adaptándose a los nuevos tiempos, o morir.

No se espera que el sector de la belleza se estanque, sino todo lo contrario. Seguirá creciendo, hasta que alcance la maduración y se convierta en un nicho de mercado totalmente profesionalizado. Los profesionales del sector tienen claro que queda mucho por explotar en este segmento y que hay que saber adaptarse a las nuevas tendencias, productos, tecnologías... y, sobre todo, a los deseos y necesidades del cliente.

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