El conocimiento es un activo estratégico muy valioso, probablemente el más valioso que tienen muchas empresas, ya que es el único que no se puede comprar en el mercado. La capacidad de transmitir de forma racionada, ordenada, asimilable y evaluable todo ese conocimiento, requiere de una planificación y organización mucho más allá de la improvisación. Por ello es preciso realizar un plan de formación, teniendo en cuenta las especificidades que presenta la franquicia.
La particularidad de formar a un franquiciado Para realizar un plan de formación a franquiciados, lo primero que debemos hacer es entender la diferencia que tiene este tipo de formación respecto de otras acciones de formación que hayamos realizado con anterioridad a empleados de la central franquiciadora. Las particularidades básicas de la formación a franquiciados son:
• El franquiciado puede no tener ninguna experiencia previa en el sector, con lo que debemos explicarle todo desde el principio. Además es posible que no tenga formación académica y tampoco que esté acostumbrado a asistir a cursos formativos, con lo que desconocemos sus habilidades de aprendizaje o los métodos que mejor le resultan.
• El franquiciado debe ser formado sobre el modo de ser empresario, y esto es, debemos formarle sobre el modo de seleccionar y formar a su personal, entre otras cosas.
• La formación es intensiva, ya que el franquiciado normalmente se desplaza a la central y esto le supone muchos costes e incomodidad personal al estar lejos de su familia y entorno. El tiempo empleado debe ser suficiente para formar bien, pero sin ineficiencias ni redundancias, ya que cada día cuenta.
• El franquiciado ha desembolsado una importante cantidad de dinero, y uno de los principales y primeros impactos de valor llegan con el curso de formación, con lo cual sus expectativas serán elevadas, tanto como su incertidumbre. |