El franquiciador suele prestar una serie de servicios continuados al franquiciado (de hecho está obligado por ley a prestar como mínimo servicio continuado de algún tipo).
Estos servicios son distintos que el puro servicio de producto. Van más allá que la relación proveedor cliente.
Las tipologías de servicios que se suelen incluir son por ejemplo:
1. Visitas de supervisión y formación. En estas visitas el franquiciador envía a un supervisor al centro franquiciado para ver si es correcta la aplicación de la marca, si los procesos se están aplicando correctamente y si detectar los puntos a mejorar. También se usan para ir implantando pequeñas mejoras trasladas a través de la actualización del manual de seguimiento. Estas visitas pueden variar desde cero a una mensual o incluso semanal. Depende del negocio, de la necesidad de soporte y de las distancias de los mercados.
2. Llamadas de seguimiento. Es habitual que tanto el franquiciador como el franquiciado se llamen para resolver dudas y para ver cómo va el desarrollo del negocio. Estas llamadas pueden llegar a ser casi diarias.
3. Resolución de incidencias operativas. El franquiciador actúa de Hot Line para ayudar a los franquiciados cuándo salen incidencias operativas. Muchas veces un problema nuevo para un franquiciado ya ha ocurrido muchas otras veces en una red y se ha resuelto.
4. Investigación y desarrollo aplicadas al negocio. El franquiciador vela para que el negocio avance, siguiendo al mercado. Esta tarea la desarrolla la central y la va pasando a los franquiciados.
5. Servicios de marketing: El franquiciador suele actualizar todo el marketing a través del rediseño de folletos, promociones, nuevas campañas, etc.