Laura no es experta en tecnología, no dirige una gran empresa ni tiene un departamento de innovación. Es la directora de una pyme con apenas 12 empleados. Y como muchos otros empresarios, tenía una carpeta en su ordenador titulada “IA”. Una carpeta llena de recursos, enlaces, webinars y presupuestos… pero también llena de dudas, miedos e incertidumbre.