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Fabricar para durar, no para reemplazar
La sostenibilidad también pasa por alargar la vida útil de los productos. Frente a un modelo basado en el consumo rápido, Schmidt apuesta por muebles diseñados para permanecer en el tiempo gracias a la calidad de sus materiales, la precisión de su fabricación y un diseño que trasciende las modas pasajeras.
Todos los muebles se fabrican a medida en los seis centros de producción que Schmidt Groupe posee en Alsacia y Alemania, donde cada proyecto se adapta al milímetro a las necesidades de cada cliente. Esta personalización no solo permite aprovechar mejor el espacio disponible, sino que contribuye a crear soluciones funcionales y duraderas, evitando sustituciones prematuras.
En cuanto a la durabilidad esta es, precisamente, uno de los grandes compromisos de la firma. Por ello, los muebles cuentan con una garantía de 10 años, mientras que los herrajes y piezas metálicas están garantizados durante 25 años, una muestra de la confianza de Schmidt en la calidad de sus materiales y en un proceso de fabricación concebido para que cada proyecto acompañe a sus propietarios durante décadas.
Una industria que reduce su impacto día a día
El compromiso sostenible de Schmidt no termina en el producto final. También forma parte de la manera en la que la compañía fabrica sus muebles.
En sus plantas de producción, la optimización de los procesos ha permitido reducir el desperdicio de madera mediante sistemas inteligentes de corte, logrando disminuir los residuos y evitar la emisión de cientos de toneladas de CO₂. Paralelamente, más del 94 % de los residuos generados durante la fabricación se reciclan o reutilizan, mientras que los embalajes han sido diseñados para ser reciclables y facilitar su correcta gestión al final de su uso.
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